Educación personalizada

Educar de modo integral. El centro educativo debe ser un lugar de búsqueda permanente del desarrollo integral de la persona, que haga posible un desarrollo armónico y equilibrado que abarque todas las capacidades.

Educación cristiana

La enseñanza es una ocasión irrepetible de transmitir valores que conformen a las personas como ciudadanos libres y responsables, con unos objetivos vitales que mejoren la convivencia humana y la solución de los problemas que acucian a la sociedad de nuestro tiempo.

Educar con la familia

Una acción educativa eficaz, especialmente en lo referente a valores, actitudes y hábitos de trabajo, requiere una estrecha coordinación entre la familia y la escuela.

 

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IV Certamen de Coros Colegio Alborada

Se ha celebrado el IV Certamen de Coros del Colegio Alborada, en el que han participado más de trescientos escolares, pertenecientes a ocho centro educativos de la Comunidad de Madrid, de la escuela pública, concertada y privada.
Hay que destacar la calidad de los coros, en cuanto las obras musicales interpretadas y su puesta de escena, resultando todo un espectáculo de música, por la textura de las voces de niños y niñas, y de los instrumento tan variados que han utilizado.
El jurado ha estado compuesto por profesores de cada uno de los colegios que han participado.
Ha resultado ganador del certamen de coros el
CEIP Beatriz Galindo, dirigido por Elena Rodríguez Silva, el segundo premio lo ha obtenido el CEIP Alicia de Larrocha y el tercero premio ha sido el CEIP Ciudad de Aire.
Cada año crece en número de centros educativos que participan, así como la calidad de los coros.
Los Coros y las obras que han concursado ha sido los siguientes:
– Coro Colegio Alborada chicos. 10 minutos. (Director Coro: Luis Orviz) 50 coristas.
Interpreta: – Oh when the saints go marching in.
– Siyahamba.

– Colegio Bienaventurada Virgen María. 10 minutos. (Director Coro Mary Word: David del Cerro) 20 Coristas.
Interpreta: – Come go with me.
– Oh Happy day!!

– Coro C. E.I.P. Ciudad del Aire. 10 minutos. (Directora Coro: Jorge López) 40 coristas.
Interpreta:- La jirafa.
– We are the world.

– Coro C.E.I.P. Alicia de Larrocha. 10 minutos. (Director Coro: Ruth Galán ) 50 coristas.
Interpreta: – Pie Jesu.
– Siyahamba.

-Escolanía Colegio Stella Maris-La Gavia. 10 minutos. (Director Coro: Juan de las Parásceves) 25 coristas.
Interpreta:- 1º Stella Splendens.
Estilo: canto medieval a la Virgen de Montserrat. Se suele cantar en las peregrinaciones.
Época: Edad Media (bajo medievo). Siglo XIV.
Colección: Llibre Vermell de Montserrat.
2º The Parting Glass.
Estilo: canto tradicional irlandés. Se suele cantar en los funerales o en las despedida de algún
Amigo como señal de despedida. Agradeciendo todo lo que le ha dado.

– Coro Colegio Alborada chicas. 10 minutos. (Directora Coro: Julieta Romeo) 50 coristas.
Interpreta: 1- Canten señores cantores.
2- Heaven is a wonderful place.

Coro C.E.I.P. Beatriz Galindo. (Directora Coro: Elena Rodríguez).10 minutos.
Interpreta: – Clap your Hands.
– Colores en el viento.

Coro Colegio María Teresa (Directora: Ana Ladrón). 10 minutos.
Interpreta: – Let it be, de los Beatles.
– Oh freedom! Canto tradicional espiritual (gospel).
Agradecemos a todos los colegios su participación y la colaboración a La Caixa.

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Educación concertada: datos para un debate más informado

FERNANDO RODRÍGUEZ-BORLADO20.MAY.2016

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Los detractores de la enseñanza concertada argumentan que la menor financiación pública de estos centros se debe sobre todo a su propia política de selección de alumnos: al disuadir a los más desaventajados mediante ciertos criterios de admisión o el pago de cuotas, renuncian a la inversión pública que estos estudiantes requieren. Desde el otro lado alegan que no pueden atenderlos porque no reciben el dinero necesario.

En la Comunidad Valenciana, el ejecutivo ha aprobado retirar la subvención para algunas líneas (grupos dentro de un curso) ya existentes, y denegarla a otras nuevas. El consejero de Educación ha explicado que la decisión se debe únicamente a criterios de demanda, y ha señalado el bajo crecimiento demográfico como una de las causas. Sin embargo, desde los colegios afectados no se entiende que al mismo tiempo se proyecte crear más aulas en el sistema público. De ahí que el anuncio se haya percibido como una ofensiva contra todo el sector concertado.

La financiación de la concertada también ha sido motivo de debate en Castilla-La Mancha. A principios de febrero, los dos partidos que gobiernan en coalición (PSOE y Podemos) anunciaron un acuerdo para los presupuestos regionales que incluía “congelar” las asignaciones a estos centros para este año (lo que supone no aprobar ninguna petición nueva), e ir reduciéndolas progresivamente en los siguientes.

Las críticas o los recortes a la concertada suelen hacerse en nombre de la defensa de la enseñanza pública
En otras regiones, la discusión sobre conciertos se ha centrado en los colegios de educación diferenciada. La controversia en Andalucía ha llegado hasta el Tribunal Constitucional (cfr. Aceprensa, 14-01-2016). En Cataluña, el parlamento aprobó a finales de abril dos mociones que instan a la coalición gobernante –que votó dividida– a cancelar la financiación a este tipo de centros. El fondo del asunto, el derecho de los colegios solo de chicos o de chicas a recibir financiación pública, aún no ha sido resuelto del todo, pues los distintos fallos se han limitado a interpretarlo según las distintas leyes educativas vigentes en cada momento.

Otro aspecto del debate en torno a la concertada es la vinculación de una parte importante de los centros con instituciones religiosas. Para algunos, la asignación de fondos públicos a estos centros compromete la laicidad del Estado. No obstante, esta cuestión está poco presente –por lo menos, de puertas afuera– en las discusiones.

El huevo y la gallina: ¿discriminadora o discriminada?

El discurso contra la concertada suele sostenerse en el argumento de que su éxito va en perjuicio de la educación pública. Por eso, los recortes a los centros de titularidad privada suelen venderse como una forma de defender la escuela estatal.

Se dice que los colegios concertados, guiados por un interés exclusivamente mercantil, excluyen a los alumnos con menos recursos al pedir unas aportaciones a los padres. Según los críticos, no siempre queda claro que estas sean voluntarias. Desde el otro lado del debate, la realidad se ve de manera completamente diferente: la insuficiente financiación pública obliga a muchos centros a tener que pedir ayuda extra a las familias. Pese a que algunos no aclaran suficientemente que esta es opcional, la mayoría sí lo está haciendo, a costa de vivir en una incertidumbre económica que no afecta a los colegios estatales.

Una de las tesis más repetidas por los defensores de la educación concertada es que este modelo ahorra mucho dinero cada año a las cuentas públicas, ya que la plaza escolar es considerablemente más barata para la administración que la de los colegios estatales.

Si se hace el cálculo a la manera tradicional, dividiendo la financiación pública entre el número de alumnos escolarizados, el resultado es que cada plaza en un centro estatal cuesta al Estado algo más del doble que la concertada: 8.611 y 3.743 dólares respectivamente, según los últimos datos de la OCDE (Education at a Glance 2015). La diferencia en España es superior a la media.

Contar manzanas con manzanas

Sin embargo, esta forma de calcular no tiene en cuenta algunos factores estructurales del sistema público que aumentan su coste. Por ejemplo, el hecho de que sean casi siempre centros estatales los que dan cobertura a las zonas rurales, donde la ratio profesores-alumnos tiende a ser más alta. Algo parecido puede decirse en cuanto a las etapas educativas: en Bachillerato y Formación Profesional, donde cada aula tiene un coste relativo mayor por el menor número de estudiantes y los medios técnicos necesarios, la presencia de la concertada es muy poco significativa.

Por otro lado, los alumnos con necesidades educativas especiales están sobrerrepresentados en las aulas públicas. Este tipo de estudiantes necesitan una atención más personalizada, ya sea porque tienen problemas de aprendizaje o simplemente porque no conocen bien la lengua de instrucción.

Que la escuela pública reciba más financiación estatal deriva, en parte, de su atención a los alumnos más desaventajados, pero también influyen otras causas
Todos estos factores contribuyen a que la ratio de profesores en la escuela pública sea más alta, sin que esto repercuta en el estudiante medio. Así pues, sería interesante conocer cuál es el coste de la plaza en un centro estatal y en otro concertado una vez eliminadas las distorsiones; es decir, cuánto gasta el Estado en un alumno de las etapas obligatorias (primaria o secundaria), escolarizado en una zona urbana y sin necesidades educativas especiales. Seguramente, la diferencia sería menor que la señalada por el cálculo tradicional.

No obstante, existen otros factores que encarecen el coste de la enseñanza estatal y que no tienen que ver con necesidades derivadas de los alumnos. Según un informe publicado por el Observatorio por la Educación Pública, el profesor de la concertada cobra de media 5.500 euros menos por año que el de la pública. Además, aunque la jornada de trabajo tiene la misma duración para los dos, en los centros estatales la carga de horas de clase es menor, por lo que con el mismo número de docentes se puede atender a menos estudiantes.

La cuestión de la eficiencia

Otro de los argumentos para defender la educación concertada suele ser su mayor eficiencia. Según sus defensores, con menos recursos obtiene mejores resultados académicos. Aunque esto es cierto en términos absolutos (en casi todos los países, los estudiantes de estos centros obtienen puntuaciones más altas que sus compañeros de la pública), una vez más es preciso tener en cuenta algunos factores distorsionadores, fundamentalmente el perfil socioeconómico de los estudiantes y de los colegios.

Según la OCDE, ambos influyen fuertemente en el desempeño educativo. Por eso, sus informes suelen incluir, además de los datos “en bruto” sobre la puntuación de los estudiantes en centros de distinta titularidad, los que obtendrían si el elemento socioeconómico se igualara. No obstante, la comparación suele ser únicamente entre pública y privada, metiendo en este último bloque tanto a los colegios propiamente privados como a los concertados, cuando tampoco el perfil socioeconómico es igual entre ellos. Así se hace, por ejemplo, en el último estudio PISA (correspondiente a la prueba realizada en 2012).

En muchos países, los buenos resultados de la concertada no se deben solo al perfil socioeconómico de las familias
Lógicamente, la diferencia de resultados a favor de la privada disminuye al tener en cuenta el perfil socioeconómico de los alumnos. En muchos países, y también en la media de la OCDE, la situación se llega a invertir: una vez controlado este factor, son los centros públicos los que mejores puntuaciones obtienen. Sin embargo, no es fácil saber qué papel juegan en esto los colegios privados y cuál los concertados.

Tratando de aislar el efecto de la concertada

Algunos estudios sí han analizado su rendimiento por separado. Uno reciente de la OCDE, dedicado a los alumnos más rezagados (Low-Performing Students: Why They Fall Behind and How to Help Them Succeed, 2016), señalaba que entre el porcentaje de estudiantes matriculados en centros concertados y el de aquellos con malos resultados en matemáticas existe una relación inversa: a más de lo primero, menos de lo segundo.

Con todo, la efectividad de la concertada, una vez descontado el factor socioeconómico, varía bastante según el país. Además, los diferentes informes realizados sobre este asunto tampoco están de acuerdo sobre qué países son los más beneficiados. La OCDE, en el estudio mencionado más arriba, apunta a Canadá, Suiza, Portugal, España, Irlanda, Chile, Argentina y Holanda, entre otros. Una investigación publicada en 2010, que trata de eliminar no solo la distorsión socioeconómica sino también otro tipo de diferencias entre el alumnado de la concertada y de la pública, repite algunos de estos nombres (Irlanda, Holanda, Portugal, Chile, Argentina o Canadá), pero además añade a Bélgica y a Alemania. En cambio, España pasa al grupo de países donde la concertada ejerce una influencia positiva pero poco significativa.

La comparación internacional tiene importantes limitaciones, ya que el perfil sociológico de los alumnos de la concertada, y su relación con el resto de la sociedad, es diferente en cada país. Con todo, hay ejemplos de éxito que convendría estudiar, como el de Holanda. Allí, dos de cada tres estudiantes están matriculados en un colegio concertado. A lo largo de los años se han desarrollado mecanismos para evitar que se produzca una estratificación social por tipo de centro, algo que se ha conseguido. Además, los resultados académicos también son buenos, y no han perjudicado los de la red pública.

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Fiesta de los abuelos

El pasado día 21 de Mayo, tuvo lugar la ya tradicional Fiesta de los Abuelos en el colegio, que para todo el centro resulta muy entrañable. ¡ Muchas gracias por venir!

Vale

Da mucho gusto ver a matrimonios que se quieren de verdad…

Rafa Lozano y Lola Pérez
«La sexualidad en un matrimonio cristiano es maravillosa»

Rafa Lozano y Lola Pérez
«La sexualidad en un matrimonio cristiano es maravillosa»
Da mucho gusto ver a matrimonios que se quieren de verdad, que han superado y siguen superando las pruebas de la vida gracias al amor que se tienen. Rafa Lozano y Lola Pérez llevan casados casi 22 años, el mismo tiempo que llevan abriendo las puertas de su casa y de su vida a quienes puedan ayudar, porque «lo peor que le puede pasar a una familia es la endogamia», dicen. Padres de seis hijos, y otros tres en el cielo, son los directores del COF Juan Pablo II de Madrid, y Rafa está dando un precioso testimonio ante el cáncer
Rafa, Lola, ¿cómo os conocisteis?

R.: En la cafetería de la facultad donde estudiaba me encontré con ella y tuve una atracción y una certeza de saber que era ella. Sin embargo, al conocerla descubrí que éramos de mundos completamente distintos. Ella no tenía fe, mientras que yo estaba metido en el tema provida. Éramos antagonistas en la forma de entender la vida, pero sin embargo teníamos algo en común. Decidimos probar a salir juntos unos días, y en esos 15 días la engatusé (risas). Nuestro noviazgo fue una búsqueda del equilibrio, porque cada uno tiraba hacia su forma de entender la vida. Fue un tiempo de aprender del otro y de ceder, de conocernos el uno al otro.

De una manera muy natural, se fue imponiendo la lógica de la verdad, del amor, de la entrega, del pensar en un proyecto común de apertura a la vida. Eran cosas que a ella le iban resonando. Nunca le dije: «Te tienes que convertir». En absoluto. Pero fue lo que pasó…, ¡y me adelantó por la derecha! (risas) Ella ha sido la que ha tirado del tema de la fe durante los años duros.

L.: Para mí fue un proceso muy natural. Veía en él algo que no había visto en otros chicos. Tenía una manera de ver la vida distinta, con un pensamiento muy alegre, en el que estaba la fe y estaba Dios. Él y sus amigos vivían con mucha alegría, y eso me llamaba mucho la atención. Él hablaba de Dios y del pecado como algo muy natural. No fue impositivo nunca.

R.: Una vez, ella me dijo. «Rafa, tus amigos tienen algo que yo quiero». «¿Qué tienen?», le pregunté. «Alegría», me dijo. Y especificó: «Otro tipo de alegría, y eso lo quiero yo también»: eso nos dio pie para hablar mucho de la fe, de la paz y serenidad que trae el ser hijo amado de Dios.

L.: Yo había visto la fe de pequeña como algo muy de normas, obligatorio, como una carga. Yo pensaba que la fe no servía para nada si al final estás todo el día y preocupado. Pero eso cambió cuando conocí a Rafa y a sus amigos.

Y llegó el matrimonio…

R.: Lo teníamos muy claro y nos casamos. Nos casamos bastante jóvenes, con 24 añitos. Y con algunas cosas claras: estar juntos siempre, estar abiertos a la vida y pasarlo muy bien juntos. No nos preocupaba lo material, de hecho nos casamos antes de acabar la carrera. Con una mano delante y otra detrás. Hasta las invitaciones las mandamos en un papel fotocopiado. Sabíamos que nos queríamos casar y teníamos muchas ganas de hacerlo. Buscamos una iglesia y nos casamos un viernes a las ocho y cuarto, porque era la misa que estaba libre. Lo celebramos en un local de una asociación de vecinos, y la gente aportó la comida. Fue muy alegre y muy bonito.

Después nos fuimos a Bilbao y empezamos de un modo que solemos aconsejar en charlas que damos a novios: empezar la aventura del matrimonio lejos de papá y mamá. Para conocerse bien y que sea una unión plena y de verdad.

Y empezaron a llegar los hijos, con complicaciones, porque todos llegaron por cesárea. La gente nos decía que si estábamos locos… Pero nosotros lo vivíamos todo con mucha alegría, y siendo conscientes de que queríamos que nuestra casa fuese un lugar abierto.

L.: Seguíamos siendo nosotros, y seguíamos haciendo las mismas cosas. Mucho mejor todavía, porque estábamos juntos. Nos íbamos con los niños a donde fuera. Eso le llamaba mucho la atención a la gente, porque parece que si te casas tienes que retirarte del mundo, y no es así.

R.: Yo fui pasando por varias etapas profesionales. Me hice empresario y me fue muy bien durante varios años. En esos años fui restando importancia al Señor y a mi familia para ponerla en las cosas materiales. Siempre tenía algo muy importante que hacer, una reunión muy importante a la que asistir…, y al final acababa a las once de la noche en casa. Y la familia pasó a un último lugar…

¿Y qué pasó después?

R.: Pues que de repente eso hizo crack y lo perdí absolutamente todo. Perdí la casa y tuvimos que empezar de cero, justo cuando acababa de nacer nuestro cuarto hijo. Yo personalmente toqué fondo y llamé a mi buen amigo Jesús Poveda; como terapeuta me atendió y me dijo que tenía una depresión de caballo. Me aconsejó varias cosas y vimos que por trabajo teníamos que trasladarnos a Madrid. Nos vinimos en 2002 y empezamos de nuevo. Al cabo del tiempo nos dimos cuenta de que, como al santo Job, Dios había permitido todo lo que nos había pasado para que desde ahí naciera algo nuevo. Yo recuperé mi relación con Dios y mi matrimonio y mi familia. Fue un desierto en el que poco a poco todo se fue poniendo en su sitio. En 2005 comencé a trabajar en el Foro de la Familia. En 2006 conocimos Medjugorje. Después conocimos el Instituto Juan Pablo II. Todo eso nos fue ayudando bastante.

L.: Yo creo que para nosotros lo difícil fue tener dinero. Vivir con tanto dinero. Porque ambos venimos de familias en las que hemos vivido con lo justito. Cuando llegó el dinero y nos acostumbramos a vivir con él, al final te olvidas de lo que es importante. Sobre todo, nos dejamos llevar y nos olvidamos de nuestra relación. La dábamos como algo obvio. Pero yo notaba que había algo que no era bueno en tener dinero, en darnos los homenajes que nos dábamos. No era malo en sí, pero no nos estaba haciendo bien. Yo vengo de una familia de cinco hermanos, y he visto siempre cómo nuestros padres pasaban por mucho sacrificio y trabajo. Por eso esa situación de tener dinero me desestabilizaba. Perderlo todo fue muy duro, pero nos ayudó a volver al principio para decir: «Así empezamos».

¿Y os unió más?

L.: Nos unió porque sabíamos que lo que íbamos a empezar era más real que lo que habíamos tenido. Yo esa crisis la pasé callada y rezando, porque de otra manera habrían surgido muchas discusiones y reproches que nos habrían hecho mucho daño. Aprendí que muchas veces hay que callar y estar en la sombra para que luego florezca de nuevo la relación.

Esa experiencia os habrá servido después en vuestro trabajo en la pastoral familiar…

R.: Nosotros, de una manera muy natural y casi sin darnos cuenta, por nuestro deseo de compartir lo que habíamos recibido, desde el principio de nuestro matrimonio empezamos a hacer lo que una amiga nuestra llama la «pastoral de la tortilla de patatas», abrir la puerta de tu casa a la gente para ayudar a quien nos lo pidiese. Con los años hemos ido dando muchas charlas de educación afectivo-sexual, de temas provida, de maternidad… Y luego tuvimos ocasión de formarnos más con el máster del Instituto Juan Pablo II, y así empezaron a cuadrar cosas que para nosotros eran intuiciones, empezamos a ponerle nombre a todo lo que vivíamos. Descubrimos que el matrimonio y la familia es una maravilla. Disfrutamos muchísimo del máster, y recibimos de una manera muy potente esa llamada a una entrega para ser familia de familias. Un día el delegado de pastoral familiar, Fernando Simón, nos pidió el llevar el COF Juan Pablo II, y nos liamos con esa aventura. Lo estamos llevando como una continuación muy natural de lo que nosotros hemos vivido siempre en nuestro matrimonio.

O sea, que la familia que no debe encerrarse en sí misma sino que su amor debe ofrecerlo también fuera de casa

R.: Absolutamente. En la Familiaris consortio se dice expresamente. Y Juan Pablo II pidió en España a las familias abrir las puertas de sus casas. Es lógico: si tienes un tesoro, lo que tienes que hacer es compartirlo. Eso es esencial. Nosotros hemos percibido que una de las peores cosas que le puede pasar a una familia es la endogamia, que la vida familiar quede reducida a los hijos y el trabajo, como un núcleo cerrado. Desde tu vulnerabilidad, has de trabajar el estar abierto a otros, que los hijos se mezclen con otros niños que a lo mejor no tienen la suerte de tener una familia como la tuya, el que tus hijos puedan ser apóstoles entre amigos que a lo mejor lo están pasando mal porque sus padres se han separado.

¿Cómo lo hacéis vosotros?

R.: Por ejemplo, una de las experiencias que nos trajimos de Medjugorje fue la crear un grupo de oración. Todas las semanas nos reunimos un montón de gente en casa para rezar. Un día llegamos a ser 65 personas.

L.: Una hija mía me dijo una vez: «Mamá, ¿y si entra un ladrón?» Y le contesté: «¡Pues a lo mejor se convierte!» (risas) Los niños lo viven con total naturalidad.

R.: Y ahora los jóvenes tienen su propio grupo de oración, todos los viernes. Y una vez al mes reciben formación sobre teología del cuerpo, adaptada a su edad.

¿Cómo vivís vosotros la fe como matrimonio? ¿Cómo es vuestra relación con Dios en común?

R.: Para nosotros es básica la catequesis de los tres altares de Juan Pablo II (NdR: la oración, la mesa en común, el lecho conyugal). No se trata solo de rezar, que lo hacemos: el ofrecimiento de obras por la mañana, las tres Avemarías antes de dormir, ratos juntos de oración, vamos a la Adoración juntos los martes, rezamos al menos un misterio del Rosario en familia todos los días… Pero también está el altar del compartir, de comer juntos, de contarnos las cosas y mostrarnos como somos, contar lo bueno y lo malo; dentro de este ámbito, hacemos juntos los dos una salida semanal para hablar de nuestras cosas, decirte cómo estoy y contarme cómo estás…, pero sin aprovechar para coordinar la agenda y cuadrar lo que tenemos que hacer.

Y luego está el tercer altar, que es la sexualidad. Gracias a Dios hemos podido formarnos en este tema y vivirlo también de forma maravillosa. Descubrir al Señor en tu alcoba, saber que el Espíritu Santo está también en nuestra donación sexual como marido y mujer… Darnos cuenta de que la sexualidad tiene una parte maravillosa y que Dios lo quiere así.

Esta forma de ver y vivir la sexualidad en el matrimonio no es muy habitual…

R.: Es verdad. Muchas veces nos hemos encontrado con matrimonios que viven su fe solamente rezando. Pero la vocación matrimonial no es esa; si lo fuera, seríamos frailes. Por supuesto que tiene que haber oración, pero las otras dos partes tienen que estar bien claras. Eso te humaniza mucho y te une mucho. Hay muchas formas en las que tener presente a Dios en tu matrimonio, y que no consisten solo en rezar.

L.: En la sexualidad también está el Señor. Y también está cuando entras en casa y todo es una locura. Dios está también ahí. Ahí se renueva el sacramento del matrimonio. Muchos católicos cometen el error de separar la vida laboral, la vida familiar y la vida espiritual, como si fueran compartimentos estancos.

R.: Ese es el principio del fin de un matrimonio cristiano. Tiene que ser todo y tiene que ser siempre, siempre con Jesucristo. Y con Él todo es mucho más atractivo y mucho más divertido. Desde la sexualidad hasta cualquier otro asunto. La vocación al matrimonio es algo apasionante.

¿Qué habéis descubierto en estos años en el COF?

R.: Descubrimos de una manera muy patente todo el sufrimiento de mucha gente que quiere ser feliz y que luego no lo logra por muchísimas razones: por heridas sufridas de pequeño, porque han ido al matrimonio sin formación o con una formación incorrecta en el tema de la sexualidad, porque en su casa no han podido ver cómo se ama de verdad un matrimonio, por heridas afectivas a lo largo de la vida…

L.: También te das cuenta de la suerte que hemos tenido, por cómo nos educaron nuestros padres, y también por todo lo que hemos sufrido en nuestro matrimonio, porque eso nos ha dado las pautas para poder ayudar a otras personas. La gente necesita sobre todo que la escuchen.

R.: Si la Iglesia es un hospital de campaña, como dice el Papa, eso es precisamente lo que tiene que ser un COF. El lema que hemos elegido es: Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré. Para la persona que viene al COF, tú eres la Iglesia. No puedes atenderla si tú mismo no has pasado por un sufrimiento similar. No se trata de atender desde un marco teórico, sino que se trata de una historia de humanidad y de comunicación, de muchas cosas por las que tú has pasado y en las que has caído. Haberlo pasado mal te ayuda a tener entrañas de misericordia y poder comprender al otro. Ofrecemos la ayuda profesional y espiritual necesarias, pero siempre teniendo en cuenta que el COF es un proyecto muy concreto de la Iglesia para sanar las heridas de los matrimonios y de las familias.

Rafa, tú estás dando un testimonio de fe y de alegría en medio de tu enfermedad. ¿Cómo lo estáis viviendo juntos?

R.: Cuando me detectaron el cáncer, acogimos la noticia dejando que salieran las emociones básicas de manera natural, sin negarnos al llanto, a la risa o a lo que fuera saliendo. Y por supuesto desde la fe en Dios: si Dios lo permite, sabemos que algo bueno saldrá de eso. Lola y yo lo hablamos, lo lloramos en la intimidad y tuvimos nuestro tiempo de vivirlo a solas. se lo contamos a nuestros hijos y ahí salió el miedo, la ira, el llanto, y también el humor; uno de mis hijos me dijo: «Bueno papá, pero más calvo ya no te vas a quedar» (risas).

Lo empezamos a vivir como una buena prueba. Mi trabajo ahora es curarme, poner todo de mi parte para curarme, y estar con mi mujer y con mis hijos. En realidad es un tiempo de gracia para querer a la gente que tengo más cerca. En nuestro matrimonio, nos sirve para querernos de una manera más profunda, con más cariño, y teniendo cuidado del diablo porque se mete en forma de discusiones. Sin hacer planes de futuro sino tratando de vivir este día como si fuera el último y regalárselo al Señor. Acostumbrado como estaba a liarme y preparar peregrinaciones y otras historias, ahora estoy aprendiendo a dejarme llevar y a darme cuenta de que lo que toca es vivir el día de hoy.

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

Entrega Diplomas Excelencia

Acto de entrega de Diplomas Bachillerato Excelencia

En el día de ayer tuvo lugar en el el edificio B del colegio, el acto académico de entrega de diplomas a los alumnos de los dos edificios, que han asistido al Bachillerato de Excelencia.
Durante el acto pronuncio una conferencia Don.José Pedro Sebastian de Erice, embajador de España en diversos paises, sobre las funciones y tareas de un embajador, al finalizar la misma los alumnos, hicieron preguntas al Sr. Embajador sobre el tema del cual había hablado.
Finalizo el acto con la entrega de los diplomas.
Entrega Diplomas Excelencia

Entrega Diplomas Excelencia

Entrega Diplomas Excelencia