Alumno de Alborada, campeón del mundo de Kempo

Iker nació protestando, pero tenía sus motivos, lloraba mucho porque nació con una hipertonía muscular en el lado izquierdo del cuerpo, es decir, cualquier estiramiento le producía dolor, el origen podría haber sido un micro infarto cerebral al nacer.

Esto no tratado adecuadamente podría tener secuelas graves en su locomotricidad, así es que el diagnóstico se tradujo en 9 intensos meses de fisioterapia hospitalaria.

En nuestro intento de mejorar su motricidad fina, supimos que determinadas artes marciales le ayudarían. De tal modo que con 4 años comenzó a practicar Aikido, más tarde Judo y después Kung-Fu, de todas se cansaba por falta de buena sintonía con sus maestros. Fue entonces que al fin encontró al actual con el que practica Kempo y que ha sabido ver en él todo su potencial y a la vez explotar todas sus capacidades sin presiones ni miedos, con fluidez.

Esto ha sido así hasta el punto en que este mes de Abril ha participado en el campeonato mundial de Artes Marciales en la localidad portuguesa de Vagos-Aveiro.

Gracias a un espíritu de superación propio de un campeón, ha conseguido una medalla de oro en su categoría y especialidad. Es campeón, no sabemos si del mundo ( así reza en su titulo ) pero de su casa os aseguro que sí.

Moraleja: Escucha, acompaña, alienta, apoya, cree, potencia, valora.

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