Decidí que mis lágrimas no iban a ayudar a mi hija a salir adelante y decidí cambiarlas por sonrisas…

Me llamo Mª José y soy madre de Inés y de Jorge, ambos alumnos del colegio. Juanjo y yo nos conocimos hace 20 años y a finales de mes celebraremos nuestro 17 aniversario de boda. Yo estudié LADE y trabajo en banca y mi marido es ingeniero aeronáutico.

Siempre he vivido en Alcalá, aquí fui al colegio, al conservatorio, a la Universidad y tengo la suerte de poder trabajar en mi ciudad. Juanjo es de León, estudió en Madrid y ya lleva casi 20 años siendo alcalaíno de adopción.

¿Desde cuándo lleváis en el colegio?
Llevamos en el Colegio desde el primer año, de hecho, nuestra hija mayor pertenece a la primera promoción completa (de infantil a bachillerato) que saldrá del colegio, así que hemos visto cómo crecía la familia Alborada, al tiempo que lo hacían nuestros hijos.

¿Por qué elegisteis Alborada? ¿Cuáles fueron las razones?
Cuando íbamos a escolarizar a nuestra hija, estuvimos barajando varias opciones, pero nos decantamos por Alborada porque nos transmitieron que nuestros hijos no iban a ser un número más en una lista, que iban a recibir una educación en valores y que defendía los mismos principios que nosotros queríamos transmitirles: la fe cristiana, bondad, sinceridad, honradez…

Tengo entendido que tienes dos hijos con dificultades ¿Quieres contarnos en qué consisten esas dificultades?
Inés y Jorge tienen un trastorno del espectro autista, que sobre todo les afecta en el lenguaje y por lo tanto en la socialización y la comprensión del entorno. Inés no comenzó a hablar hasta los 6 años y Jorge que acaba de cumplir 8 aún está en proceso de adquisición del lenguaje.

¿Cuál fue tu actitud como madre, al conocer la situación de tus hijos?
Pues al saber a qué nos enfrentábamos, decidí que mis lágrimas no iban a ayudar a mi hija a salir adelante y decidí cambiarlas por sonrisas y ganas de luchar a su lado. No podía dejar que el miedo a “¿qué pasará el día de mañana”? me paralizase, así que opté por dedicar toda mi energía a acompañarla en el duro camino que tenía por delante y ayudarla a saltar y esquivar las piedras que se fuese encontrando en él. Y según vas avanzando, te vas encontrando con personas maravillosas que te tienden la mano, te dan aliento cuando desfalleces y se unen a tu marcha, y cada vez el camino se va allanando un poco más y aunque siga habiendo algunas piedrecitas, tu hijo ya las salta sin ayuda.

Cuando Inés tenía 4 años alguien me dijo: “Yo no sé si tu hija aprenderá algo alguna vez o no…”, a día de hoy Inés está cursando 3º de la ESO y no tiene ninguna adaptación significativa. Se ha esforzado, y lo sigue haciendo cada día, por demostrar que es capaz de hacer las cosas como el resto de sus compañeras. Por eso no debemos dejar que nadie, ni nosotros mismos,

fijemos dónde está la meta de nuestros hijos, tengan dificultades o no las tengan. Dejemos que sean ellos los que con su esfuerzo y su trabajo la establezcan. Nuestra labor es apoyarlos en todo lo posible, creer en ellos, darles confianza en sí mismos, no importa el tiempo que tarden en conseguirlo, la vida es una carrera de fondo y si algo tengo claro es que el futuro se construye a partir del presente. Trabajemos hoy para darles las herramientas necesarias para que puedan construir su futuro.

A lo mejor otras familias pueden tener alguna dificultad en la educación de sus hijos ¿Puedes sugerirles alguna idea?
Que no se rindan ni den la batalla por perdida. Por supuesto que hay momentos y días muy duros, pero también los hay muy buenos. Intentemos sacar algo positivo de todos esos momentos, y no pensemos en las veces que no lo han conseguido, porque no lleva a nada, sino en la emoción y el orgullo que sentimos cuando lo logran. De ahí es de donde tenemos que sacar la fuerza para seguir adelante.

¿Qué valor das a no rendirse ante las dificultades?
Es fundamental, mi hija me ha enseñado el valor de la tenacidad, del trabajo y el esfuerzo diario. Cuando más complicado le resulta algo, más empeño pone en sacarlo adelante. Es un ejemplo de superación.

¿Qué papel crees que está jugando Alborada en la atención y educación de tus hijos?
Mis hijos son felices en el colegio, aunque hasta este año al centro no le concedieron el aula Tea, siempre hemos estado en comunicación continua con sus profesores y en coordinación con CETEA, que es el centro externo donde van a terapia. Desde el centro y el departamento de orientación, siempre han trabajado por conseguir darles el mayor apoyo posible dentro de los medios con los que contaban y el aula “El Bosque” ha sido uno de los mejores regalos del 2020. Desde aquí quiero destacar la gran labor de Asun, Juan Antonio, Eduardo y por supuesto de Mª Amor, Nuria y Sara, y darles las gracias por luchar a nuestro lado y ayudar a los niños a derribar barreras.
Todas las tutoras y profesoras que han estado con Inés durante todos estos años han tenido un gran peso en su educación académica, espiritual y personal, ellas la han ayudado a convertirse en la persona que es hoy. La implicación de todas ellas ha ido más allá de lo académico, han puesto el alma y el corazón en su trabajo y ahí está el resultado.

¿Te parece que encuentras la ayuda necesaria en la sociedad, en la familia etc., con respecto al cuidado de tus hijos?
Somos afortunados, porque contamos con una familia maravillosa que nos ayuda y nos ha apoyado siempre. Pero es cierto que la sociedad no está preparada y aún le resulta impactante la palabra “autismo”, por eso creo que es imprescindible que se hable con total naturalidad y normalidad de este tema, como de otras tantas dificultades que se pueden tener. En el mundo hay sitio para todos, por eso es fundamental la integración en los centros educativos, hay que acabar con las etiquetas. Todos tenemos mucho que aprender y algo que enseñar a los demás.

En eso los niños nos llevan una gran ventaja, yo lo veo cada día en los compañeros de mis hijos. La intuición que tienen los niños, su pureza… ellos ven las cosas y las aceptan con una naturalidad ejemplar. Todas las mañanas cuando dejo a Jorge en el comedor, sus amigos le están esperando para acompañarlo a la fila, tienen con él una paciencia infinita y le quieren muchísimo (yo les llamo sus “ángeles guardianes”).

Tanto Inés como Jorge pueden presumir de tener unos amigos excepcionales y siempre dispuestos a ayudarlos.

¿Cómo es un día a día en tú familia? Creo que trabajáis los dos
Nuestros días están bastante estructurados, al final, como en cualquier otra familia, el reloj nos va marcando los tiempos, y la pandemia nos ha obligado reorganizarnos aún más. Personalmente, creo que todas las personas necesitamos un “orden” en nuestro día a día, pero para las personas con Tea, ese orden cobra un papel prioritario, ya que saber con anticipación lo que va a ocurrir les ayuda a sentirse más seguros, y a desarrollar mecanismos para desenvolverse con mayor autonomía. Durante la semana tenemos un horario de actividades establecido: Colegio, actividades deportivas, terapía, estudios, deberes y trabajo en casa para reforzar lo trabajado, y los fines de semana intentamos “relajar” un poco el ritmo. Pero siempre las actividades están centradas en ellos y en intentar que les ayuden a desarrollar nuevas habilidades.

Me han dicho que hace muy buenos pasteles ¿Podrías darnos alguna receta?
Por supuesto que sí. Una muy facilita, que va a ayudar a los peques de la casa a comer fruta sin “darse cuenta” : “ Rollitos de hojaldre de manzana y plátano”. Se necesitan láminas de hojaldre, manzanas Golden, plátanos, azúcar y canela.

Cortamos las láminas de hojaldre en tiras de unos 3 cm de ancho, las manzanas en 8 cuartos y los plátanos en trozos de 3 cm. Envolvemos cada pedazo de fruta en una tira de hojaldre formando un rollito. Pegamos el extremo del hojaldre con un poquito de agua y freímos los rollitos en aceite. Los sacamos a un papel absorbente y los rebozamos en canela y azúcar. Un consejo, es aconsejable freír primero los rollos de manzana para que no sepan a plátano.

Y de “extra” un truco para los bizcochos: añadir a la masa de vuestra receta habitual un poco de puré de boniato asado, veréis como salen mucho más jugosos y aún más irresistibles.

Y por supuesto, tanto en la repostería como en la vida, nunca pueden faltar los ingredientes fundamentales: AMOR E ILUSIÓN. JBerguizas